Trastorno de pánico

¿Qué es un trastorno de pánico?

Un ataque de pánico es un episodio repentino de miedo intenso que provoca reacciones físicas graves cuando no existe ningún peligro real o causa aparente. Los ataques de pánico pueden provocar mucho miedo. Cuando se presenta un ataque de pánico, puedes sentir que estás perdiendo el control, que estás teniendo un ataque cardíaco o, incluso, que vas a morir.

Muchas personas tienen solo uno o dos ataques de pánico en toda su vida, y el problema quizás desaparece cuando se resuelve una situación estresante. Sin embargo, si tienes ataques de pánico inesperados y recurrentes, y pasas mucho tiempo con miedo constante de sufrir otro ataque, es probable que tengas una afección llamada «trastorno de pánico».

Los ataques de pánico suelen comenzar de forma súbita, sin advertencia. Pueden aparecer en cualquier momento: cuando estás conduciendo, en un centro comercial, cuando estás profundamente dormido o en medio de una reunión de negocios. Puedes tener ataques de pánico ocasionales o con frecuencia.

Los ataques de pánico tienen muchas variantes, pero los síntomas suelen alcanzar su punto máximo en cuestión de minutos. Después de que el ataque de pánico desaparece, puedes sentirte fatigado y exhausto.

Uno de los peores aspectos de los ataques de pánico es el miedo intenso a que se repitan. Ese miedo puede ser tan fuerte que puede hacerte evitar determinadas situaciones en las que podrían ocurrir.
Asimismo, el propio miedo a volver a tener un ataque de pánico es lo que puede generar que vuelva a tener uno de nuevo, produciéndose un trastorno de pánico.

No todas las personas que sufren ataques de pánico tienen un trastorno de pánico.
Para el diagnóstico de un trastorno de pánico el APA enumera los siguientes puntos:

1. Tener ataques de pánico frecuentes inesperados

2. Después de al menos uno de los ataques, que haya un periodo de un mes o más de preocupación continua por la posibilidad de sufrir otro ataque. Miedo constante a las consecuencias de un ataque de pánico o cambiar el comportamiento de forma significativa, como evitar situaciones donde crees que pueden desencadenar un ataque de pánico.

Si los ataques de pánico no se tratan con un profesional pueden empeorar y convertirse en un trastorno de pánico o fobias.

A pesar de que los ataques de pánico en sí mismos no ponen en riesgo la vida, pueden provocar mucho miedo y afectar, de manera significativa, tu calidad de vida. Por otro lado, si un ataque de pánico no se trata correctamente puede empeorar y convertirse en un trastorno de pánico o fobias. El tratamiento psicoterapéutico resulta ser muy eficaz.

¿Qué síntomas puede generar un trastorno de pánico?

Los ataques de pánico suelen comprender alguno de estos signos o síntomas:

· Sensación de peligro o fatalidad inminente

· Miedo a perder el control o a la muerte

· Taquicardia y palpitaciones

· Sudoración excesiva

· Temblores o sacudidas

· Falta de aire, sensación de ahogo u opresión en la garganta

· Escalofríos

· Sofocos

· Náuseas

· Calambres abdominales

· Mareos, sensación de desvanecimiento o desmayos

· Sensación de entumecimiento u hormigueo

· Sentimientos de irrealidad o desconexión